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Un poco de Historia

Desde comienzos del siglo XIX la ciudad de Los Toldos, al igual que otros pueblos de la provincia o del país, tuvieron sus corsos, la máxima expresión de alegría y diversión colectiva. En un principio, el corso se desarrollaba por las noches no muy tarde, debido a la deficiente iluminación existente de entonces. En las primeras décadas del siglo, se extendían por el centro de la ciudad, exactamente por calle Mitre, alcanzaban un esplendor propio a la época. El paso por dicha arteria, se hacía de ida y vuelta. Numerosas familias se instalaban con sus asientos a lo largo de la arteria, cubrían las veredas desde una punta a la otra del circuito, casi sin separación entre unos y otros. Sus dueños competían para tener el palco, o si se quiere la mejor ubicación. Los más beneficiados eran los vecinos de éstas calles, ya que la alegría estaba frente a sus domicilios. Numerosos carruajes o carrozas poblaban el circuito llevando a las niñas más bonitas, con sus trajes de fantasía... En ese marco apoteótico de las primeras décadas, hasta hoy día sigue siendo una de las más célebres atracciones, sin duda, el carnaval, tan esperado por todos. Tres cuadras, en el primer tiempo, para luego agregar alguna más, bajo la disconformidad de algunos. También por ahí alguien contó de las romerías, especie de baile y kermesse previo a las noches de carnaval. Los bailes se rotaban entre el Teatro Español y el Italiano, donde actuaban las orquestas típicas en vivo y los jóvenes bailaban, y en algunos casos, hasta las 5 de la mañana... En algunas décadas el carnaval tuvo sus altibajos, como todo. Hasta pareció que nada mas tenía para ofrecer.... ¿Qué es lo que operó la transformación asombrosa que llevó a nuestros corsos a ser los únicos, en la provincia de Bs. As.? Varios factores influyeron: En primer lugar, se celebran desde la década del '20, allí desfiles de carrozas estudiantiles con tracción a sangre, equinos engalanados con flores, arneses, y brillados adornos metálicos, hasta por ahí algún sombrero o una flor en la oreja de éste. La entrada libre y gratuita, los mejores artesanos a la hora de construir... Participando en él, nuestros estudiantes que desde ese entonces, aprenden a crear, pintar, decorar, armar, diseñar, soldar, iluminar obras magníficas, aprovechando elementos constructivos que la gente les regala o simplemente tiran por inútiles. La alegría que pone cada uno de los integrantes de la comunidad. La predisposición hacia su máxima fiesta. Es decir, que una parte de los Toldenses de 70 años para abajo, alguna vez han sido actores directos. Esto, con el paso de los años, le ha dado a Los Toldos una especie de profesionalidad colectiva, que algún día tenía que manifestarse en otra forma. Y entonces aparece en el tiempo, la unión de las circunstancias que hicieron posible a este pueblo artístico y talentoso, manifestarse y proyectarse en algo más trascendente. El año 2003, influyó mucho en esta nueva Comisión de Corsos trayendo ideas nuevas, provocando un gran estallido al presentar pantallas gigantes ubicadas a lo largo de la Avda. y la colocación de tribunas hidráulicas que se abrían al atardecer y se cerraban a la madrugada, fuegos artificiales, sumado las cámaras de t.v. que transmitían en vivo desde diferentes lugares lo que sucedía a lo largo y ancho de ése escenario a cielo abierto. Así se da un salto en la elevación de su calidad que alcanza el golpe de brillo que se quiere que no decaiga. Pero Los Toldos tiene bajo tierra, un yacimiento de belleza contenida formado a lo largo de muchos años, que aún continúa emergiendo. Eran calidades que estaban allí dormidas y un día saltaron a escena en vigorosa elevación. Los kioscos de avenida San Martín con payasos que atienden y hacen la delicia de grandes y chicos... Sus cantinas, de los comercios que colocan sus mesas y sillas para atender a sus clientes o albergar a desconocidos que nos visiten. A partir de Abril, es cuando empezamos a circular por la ciudad llevando la palabra de nuestra comisión para que todos comiencen a prepararse para la nueva edición. Mucho antes que nuestra comisión anuncie el monto de los premios, ellos igual trabajan... Es emocionante ver el ritmo de los últimos días, centenares de chicas y muchachos engrudados y pintados de pie a cabeza, otros cociendo, cortando moldes y telas para sus trajes, trabajando a ritmo febril, en un clima festivo y de sana camaradería. Y llegan las seis noches de carnaval, para sorprender a propios y extraños con realizaciones de excelente nivel. Muy similar a las primeras comparsas: todo a pulmón y patriotismo y un nivel creciente de calidad y la abundancia de recursos y trabajo. ¿Porque Los Toldos puede seguir llamándose la Capital de la alegría? Podríamos responder: ¡ y son años...! Reclutamos recursos humanos, trabajamos con profesionales en sus áreas a partir de su buen gusto, originalidad, creatividad... Porque tenemos excelentes artesanos, locutores que animan cada velada, la mejor música... Los tiempos cambiaron y el desborde de exuberante belleza y colorido, sepultó en el pasado aquellas estampas románticas y pintorescas... Por todo esto y para que no queden en el olvido definitivo, para que se recuerde a esos heroicos copoblanos que animaron los viejos corsos de la calle Mitre...

 

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